Los mitos de la Segunda República (I)

sábado 22 enero 2011

Vuelvo al blog después de una etapa de sequía, animado por amigos-lectores (Beny, Moncho, Eduardo, Mini, etc. etc. etc.), y conseguido el tiempo, motivación y reposo necesarios.

La Segunda República Española nació, vivió y murió de mala manera.
Hubo avances sociales, sin duda, pero pesan más las locuras y desatinos que todavía están en la memoria de gente que aún vive: Nuestros padres y abuelos. Hayan estado en un bando o en otro.

La idea que se tiene, en íneas generales, de la Segunda República, es idealizada.
Es decir, pensamos que fue una democracia real, en la que se respiraban aires de libertad y convivencia pacífica, y que se instauró legalmente, de manera parecida a la transición habida tras la muerte de Franco.

Tendemos a pensar que, mientras duró, hubo alternancias en el poder (como es natural), asumidas y aceptadas por los perdedores de las elecciones de turno (como también es natural).

Pues bien, nada de esto es cierto. Pero vamos por partes.

Antes que nada quiero que triunfe la serenidad y tranquilidad de la Historia, de sus estudios y sus estudiosos, del examen aséptico y riguroso de documentos y archivos. Del método científico.
Quiero que triunfe sobre los pre-juicios, sobre la adaptación retorcida de los hechos, a los intereses, o a las ideas políticas.
Que triunfe de una vez lo objetivo sobre lo subjetivo. Las civilizaciones avanzan por la capacidad del ser humano para razonar y aprender de errores pasados. No por sentimientos grupales de hombres-masa, que suelen derivar en radicalismos y fundamentalismos, los cuales son, por definición y experiencia acumulada, contrarios al progreso.

La Segunda República nació el 14 de abril de 1931 pero ya en 1930 los republicanos intentaron dar un golpe de estado, saliendo a las calles y amenazando con fusilar a los desafectos. De hecho fusilaron a unos cuantos. El golpe fracasó.

El 12 de abril de 1931(reinaba Alfonso XIII) hubo elecciones municipales. Los republicanos ganaron de forma importante en las capitales de provincia, pero no en el resto de ciudades y pueblos, donde la victoria fue claramente monárquica.
En conjunto, sumados todos los votos, los republicanos perdieron las elecciones. Además eran municipales, recordémoslo, no legislativas.
Inicialmente los republicanos no reclamaron el cambio de régimen. Sencillamente vieron su situación con buenas perspectivas hacia los siguientes comicios.

Pero fueron los monárquicos (Conde de Romanones) quienes propiciaron la caída de la Monarquía y ofrecieron el poder a los republicanos.
Actualmente no se conocen los motivos por los que los monárquicos actuaron en contra del rey y de la monarquía.

La república significaba para anarquistas, socialistas, comunistas y nacionalistas, la gran opoortunidad para lograr sus metas: El estado no-estado del Anarquismo individualista, el estado totalitario marxista del PSOE y de los comunistas, y la independencia por segregación de los nacionalistas, sobre todo catalanes. Por eso no llegó nunca a ser una democracia como la entendemos hoy. No era ese el fin.

Esto, hoy en día, es absurdo negarlo o discutirlo, por estar todo bien documentado en fuentes poco sospechosas como son los archivos del PSOE, Fundación Pablo Iglesias, PCE y documentos desclasificados de la antigua Unión Soviética. Queda claro también en los discursos, que se conservan, de los dirigentes políticos de la época.

De 1931 a 1933 durante el gobierno de Azaña (gran orador , muy buen escritor) fueron destruidos laboratorios, bibliotecas, obras de arte, iglesias, y fueron cerrados más periódicos que nunca hasta entonces.
El anticlericalismo, que llegó a su máxima expresión en 1936-39 con asaltos de conventos, torturas y asesinatos de monjas, curas y frailes, tiene sus raíces en el siglo XIX, y fue ganado a pulso por una parte importante del clero, con actuaciones deplorables y muy poco inteligentes.
Aún hoy perdura, aunque los anticlericales actuales no conozcan el origen de su odio a lo católico.

En noviembre de 1933 hay elecciones generales que son ganadas por el centro-derecha. Esto no lo encajan nada bien los sectores nacionalistas catalanes (Esquerra Republicana), ni los socialistas (que por entonces ya habían roto con los republicanos y optaban abiertamente por la dictadura del proletariado: Prieto, en octubre en las Cortes).

¿En qué derivó esto?
En una rebelión armada en octubre de 1934, contra el gobierno legal, republicano y democrático, protagonizada por el PSOE y secundada por Esquerra Republicana de Catalunya.
Resultado: Sangre, heridos y muertos en 26 provincias, destrucción de iglesias, centros culturales, la Universidad de Oviedo, obras de arte, libros.....
Largo Caballero, dirigente del PSOE y de la rebelión dijo: "Pongámonos en la realidad, estamos en plena guerra civil". Besteiro fue el único dirigente del PSOE que estuvo en contra de esta deriva totalitaria.

Fracasó la rebelión en toda España por falta de seguimiento popular, excepto en Asturias donde hubo de ser reprimida por el ejército. El gobierno envió al general Franco a defender la legalidad republicana. Paradojas de la vida.
Continuará.






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