El mito palestino

miércoles 16 diciembre 2009

Todo el Oriente Medio, tan conflictivo hoy en día, vivió sin grandes problemas bajo el imperio otomano durante 400 años, desde el s. XVI hasta inicios del XX en la Primera Guerra Mundial. La presencia de hebreos en la región se remonta 3.000 años atrás, sin mayores incidencias con los vecinos.

A partir de la Gran Guerra fueron los británicos los que gobernaron Palestina, tras expulsar a los turcos. En 1917 promulgaron la Declaración de Balfour en vistas a la creación de un estado judío. Es éste el origen del conflicto.

La oposición tanto árabe como de los palestinos (árabes de la región, aunque ellos no se hacían llamar palestinos hasta fechas muy recientes)  a la creación de un estado israelí fue firme desde entonces. La administración británica ayudó a montar el lío dado que protegió y promovió a jefes árabes antijudíos, lo cual fomentó el odio entre unos y otros.
Los ingleses eligieron a Haj Amin al-Hisseini, muftí de Jerusalén. Este individuo (primo de Yasser Arafat, por cierto) era despiadado y sanguinario, se deshizo paulatinamente de potenciales enemigos dentro de sus filas, atribuyó a los judíos conspiraciones inexistentes (ataque a la mezquita de Al-Aqsa), y desafió a los mismos británicos, eso sí, una vez bien asentado en el poder.

Esto desembocó en una revuelta en 1936 contra el asentamiento de los judíos, que él mismo ayudó a provocar, aprovechando la ocasión para deshacerse, con bandas terroristas, de potenciales rivales. Los judíos fueron aprendiendo a defenderse y organizarse, lo cual fue determinante en 1948.
Husseini en la Segunda Guerra Mundial colaboró con los nazis, en concreto con las SS. Visitó Auschwitz y fue amigo de Eichmann y de Himmler. Un artista.

Una vez finalizada la guerra, en 1945, los británicos retuvieron en Chipre y otros campos, a miles de judíos provenientes del Holocausto, por miedo a una emigración masiva a Palestina.
Esto produjo revueltas y tensiones hasta que, en 1947, la recién creada ONU votó a favor de la creación de dos estados en el territorio del Mandato británico de Palestina: uno judío y otro árabe-palestino.
Los judíos aceptaron. Los palestinos, no. Ojo. Los palestinos, no.

Durante los años precedentes, los años 30, Husseini había caldeado el ambiente en los estados vecinos árabes, haciendo de la lucha en contra de los asentamientos judíos, una prioridad absoluta.

El 13 de mayo de 1948, Ben Gurión proclama la indepndencia del estado de Israel.
E14 de mayo expira el mandato británico.
Acto seguido (el mismo día), tropas regulares de Egipto, Siria, Transjordania, Líbano e Iraq, ayudadas por voluntarios libios, saudíes y yemeníes, invadieron el nuevo estado. Los mismos ingleses contaban con la desaparición instantánea de la reciente nación.

Pero no.
Al acabar la guerra, el estado judío había aumentado su territorio en un 23% y firmado armisticio con cada uno de los estados atacantes.
Transjordania (actual Jordania) se quedó con Cisjordania, y Egipto con Gaza. Pudieron cedérselas a los palestinos pero eso nunca entró en sus planes (¡vaya amor a los palestinos y a su causa...!).

Egipto siguió durante los años 50 con ataques continuados, lo que provocó que Israel, Francia e Inglaterra se aliaran para acabar con éstos. Se logró militarmente el objetivo y, por presiones diplomáticas árabes, la ONU desplegó cascos azules en la frontera entre Egipto e Israel.

En 1967 Egipto logra que la ONU retire los cascos azules y ocupa las islas del golfo de Aqaba, bloqueándolo y desestabilizando nuevamente la región.
Israel ataca y, en 6 días (Guerra de los Seis Días), conquista los Altos del Golán, Cisjordania, Jerusalén Este, la península del Sinaí y la franja de Gaza.

No les pareció suficiente derrota a los árabes.
En octubre de 1973 durante la fiesta judía del Yom Kipur, Egipto y Siria atacan por sorpresa a Israel para intentar recuperar los territorios perdidos. Nuevamente caen derrotados. Vaya humillación, con la desproporción de personal y material que hubo en las tres guerras.

Más tarde Israel devuelve el Sinaí a Egipto, y cede los territorios de Gaza y Cisjordania a la recién creada Autoridad Palestina.

Como se ve la historia de Israel es la historia de un ataque continuo a su integridad desde el mismo momento de su nacimiento.
Se defendió (no le quedó otra) y lo hizo muy bien. Es pura supervivencia, pragmatismo e inteligencia.

Los atacantes eran árabes, querían destruir Israel y ocupar su territorio (algunos aún siguen queriendo), sin que les importaran para nada los palestinos.
Solamente a partir de la creación de la OLP en 1964 se comenzó a construir el mito palestino como pueblo oprimido.
Otro día hablaré de Arafat. Vaya pájaro.






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