Apuntes Liberales (9). De armas de fuego.

miércoles 10 septiembre 2014

Todos y cada uno de los seres humanos somos nuestros propios dueños.

Así como la esclavitud, analizada desde el punto de vista que sea, es una aberración, porque supone la posesión de una propiedad (en este caso, un ser humano) no permitida por su legítimo dueño; del mismo modo se puede entender que ese dueño tenga todo el derecho del mundo a defender su cuerpo y su vida.

Ya se habló antes, en estos apuntes liberales, cuando se tocaron los temas de suicidio y drogas, que ambos (mi vida y mi cuerpo) son propiedad exclusiva mía y, por tanto, yo (y solo yo) decido sobre ambos, para bien o para mal. Al fin y al cabo, es asunto mío.

Pues bien, en el caso que tratamos en este capítulo, sobre la libre posesión de armas de fuego, podemos argumentar que, utilizando mi derecho a defender mi propiedad, debo usar los recursos que tenga a mi alcance para conseguir dicho objetivo.

Dichos recursos, como es lógico -y aquí está el punto de inflexión, que es clave- no deben, en ningún caso, ser utilizados para cercenar la libertad, la vida ni la propiedad de nuestros conciudadanos.

Curiosasmente, quienes tienen esas tendencias delictivas, son precisamente los que tienen acceso a las armas, aunque vivan en un país que las prohíbe.

Se produce una paradoja: las personas que quieren defender su vida y su hacienda, no tienen acceso; y, sin embargo, las que quieren atacar las de los demás, ésas siempre las llevan. por más prohibidas que estén,

Los ciudadanos que quieren defenderse suelen cumplir la ley: no llevan armas. Los delincuentes, por definición no la cumplen, y sí las llevan. Las adquieren en el mercado sumergido, y listo.

Una argumentación que se utiliza en contra de esta postura, es la de que, en los países que permiten la posesión de armas, hay mayor grado de violencia en las calles. Uno siempre piensa, llegados a este punto, en USA. Cada asalto a una escuela, o cada tiroteo callejero que conocemos en ese país, nos lleva -consciente o inconscientemente- a pensar que se debe a que allí está permitida la posesión de armas.

Sin embargo, haciendo un análisis objetivo mínimo, vemos que en México, Venezuela o Egipto, hay mayor índice de violencia con armas de fuego, sin que estén permitidas; y que en Suiza dicho índice es mínimo, habiendo allí una ley que da importante grado de libertad para poseerlas.

No es la libertad para poseer armas de fuego, la que aumenta la probabilidad de violencia. Es el índice de corrupción, junto con el nivel de educación de un pais, quien marca el aumento de esa probabilidad.

Si yo no tengo posibilidad (legal) de tener un arma de fuego, y quien me quiere atacar sí, está claro que estoy en desventaja.

Por otro lado debemos recordar el hecho (aunque es de Perogrullo) de que el derecho a poseer armas no implica la obligación de hacerlo. Quien no quiera, que no las tenga.

Desde luego, no parece muy lógico que unos políticos decidan sobre qué puedo tener y qué no, cuando estamos hablando de defender mi popiedad más preciada.






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