Apuntes Liberales (5). De suicidio y drogas.

lunes 23 enero 2012

Sobre el derecho al suicidio y las drogas.

La libertad parra elegir que tiene (que debe tener) cada individuo, es, probablemente, el bien más preciado.

La vida de cada uno es propiedad de cada uno. Y cada uno decide qué es lo que quiere hacer con ella.
La muerte siempre acaba llegando, forma parte de la vida misma.
Por lógica, si yo puedo decidir sobre mi vida, podré hacerlo sobre mi muerte.
El suicidio, por tanto, es una opción válida; porque forma parte de la vida de cada cual.

¿Quién es el Estado o el Gobierno de turno, para entrometerse en nuestras vidas, declarando el suicidio delito, castigándolo y persiguiéndolo?

Y, como soy propietario de mi vida, yo decido libremente si quiero fumar o beber alcohol. Sé cuáles son los riesgos, y la decisión es mía.
La educación, aquí (como en todo), es fundamental para que un pueblo sea verdaderamente libre, para que los individuos puedan elegir con conocimiento.
Una de las pocas cosas en que debe participar el Estado, es en facilitar un programa educativo de calidad. Otro día dedicaré un Apunte Liberal a la Enseñanza.

Si puedo elegir libremente fumarme un puro, o tomarme una cerveza, ¿por qué no puedo hacer lo mismo con la marihuana, la cocaína, o lo que sea?

¿Por qué los gobernantes son tan estúpidamente paternalistas que se ven "obligados" a protegernos de nuestras propias decisiones? ¿Piensan que somos bobos? Parece que sí.

Ya nos enchufaron, casi sin que nos diéramos cuenta, la obligatoriedad del cinturón de seguridad y del casco. Ponerlos o no son decisiones que nos afectan solo a nosotros, no chocan con la libertad de los demás. Por supuesto que lo lógico es usar estos dispositivos. Son avances tecnológicos que nos protegen de lesiones más serias. El Estado debería, en todo caso, intentar convencerme, pero no obligarme.

Con las drogas sucede lo mismo.

Además, resulta que estas drogas, se quiera o no, llegan igualmente a los consumidores. Y en peores condiciones higiénico-sanitarias. El motivo de su ilegalización es evitar su consumo. Y, sin embargo, esto no lo consiguen.

Por otro lado, es fácil comprobar que las industrias y el comercio del alcohol y del tabaco no producen, en ninguna parte del mundo, violencia, cárteles, grandes fortunas de economías sumergidas, mafias, extorsiones, secuestros, asesinatos en masa. etc.

Es igual de fácil ver que todo esto y más, sucede en el mundo de las drogas ilegales. Precisamente por ser ilegales, no por ser drogas.

Un ejemplo: En los años 30 del pasado siglo en Estados Unidos, se produjo todo eso y más, durante la "Ley Seca". Pero se arregló enseguida. ¿Cómo? Volviendo a legalizar la droga prohibida, el alcohol.

Legalizando las drogas se consiguen varias cosas:
-Se reconoce la libertad para elegir. El drogadicto actual la tiene, pero no se le reconoce.
-El comercio deja de ser sumergido, desaparece la violencia y todo lo que conlleva.
-Mejoran las condiciones sanitarias de las drogas y su precio.






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