Apuntes Liberales (10). De la prostitución.

martes 24 noviembre 2015

  La base fundamental del Liberalismo clásico, que es de lo que tratamos, está en el respeto a la propiedad privada y en la libertad para que cada individuo haga con ella lo que le parezca. 
Esto, lógicamente, siempre y cuando no incida directamente sobre la propiedad privada ni la libertad de otros individuos.

Cualquier persona es (debe ser) dueña de sí misma. Es la propiedad privada más evidente y más valiosa que tenemos. Nuestro cuerpo nos pertenece en exclusiva y, por tanto, hacemos con él lo que nos venga en gana.

Podemos cuidarlo a base de buen ejercicio y dieta adecuada, podemos embellecerlo (según nuestro gusto) con maquillajes, tatuajes, etc.
Podemos herirlo por mil motivos y en situaciones diferentes, para decorarlo con pendientes, piercings, elongamientos tribales de cuello y orejas, cicatrices de diseño, deformaciones intencionadas, etc.

Podemos también atacarlo por dentro, afectando a nuestra salud, con hábitos dietéticos no recomendables, tóxicos, drogas legalizadas e ilegalizadas. Se trata de nosotros mismos actuando sobre nosotros mismos.

Nada que objetar: el bien o el mal que producimos es sobre nuestra propiedad. Si esto afecta a alguien más, como puede ser el caso de las personas más cercanas sentimentalmente, ahí aparece un conflicto que, en última instancia, siempre debe resolverlo uno mismo. Al final la decisión siempre es, y así debe ser, del dueño del cuerpo en cuestión.

La prostitución no es otra cosa que la utilización del cuerpo de una persona para fines comerciales. Es un contrato de alquiler en el que hay dos partes bien diferenciadas.
Y ahí está el asunto: deben ser siempre y solo dos las partes.

Siempre y cuando esta persona lo haga de forma libre, no forzada, nadie debe arrogarse la potestad para decidir si puede o no ejercerla. Ni un proxeneta ni un gobierno.

Otra cosa es la existencia de mafias que trafican con seres humanos, da igual que si por secuestros, promesas falsas de empleo, extorsión a familiares, etc.

Las mafias, el comercio ilegal y todo el mercado negro mundial están basados en (y mantenidos por) las prohibiciones de los países para utilizar el objeto ilegalizado: armas, prostitución, drogas...

De ser legales no habría tales mafias. Recuérdese sin más la célebre 'ley seca' en USA en los años 30 del s.XX: tuvo como consecuencia una terrible época de delincuencia por tráfico de alcohol (gánsters) que solo terminó aboliendo dicha ley.

Legalizando la prostitución se acabará muy probablemente con las mafias.






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