Las cosas claras

martes 31 octubre 2017

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Apuntes Liberales (10). De la prostitución.

martes 24 noviembre 2015

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Apuntes Liberales (9). De armas de fuego.

miércoles 10 septiembre 2014

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A mi madre

miércoles 27 febrero 2013

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Apuntes Liberales (8). Del impuesto del Patrimonio y Sucesiones.

domingo 29 julio 2012

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Apuntes Liberales (7). De la educación.

lunes 04 junio 2012

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Apuntes liberales (6). De aranceles y aduanas.

domingo 22 abril 2012

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In memoriam

martes 27 marzo 2012

A Tucho García Migón.
Un compañero.
Un amigo.
Un ejemplo.[ Más ]

Apuntes Liberales (5). De suicidio y drogas.

lunes 23 enero 2012

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Apuntes Liberales (4). De bancos y deuda.

domingo 20 noviembre 2011

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Salvador Allende, el racista filonazi.

domingo 18 septiembre 2011

Salvador Allende es otro personaje cuya historia fue manipulada.
Nos lo vendieron como un gran demócrata que fue derrocado y abatido, por el ejército chileno comandado por Pinochet.
Poco o nada hay de lo uno (demócrata) ni de lo otro (abatido).

En 1933 presentó en la facultad de medicina de Santiago, una memoria titulada "Higiene Mental y Delincuencia" en la que afirmaba cosas como que la homosexualidad era una enfermedad que se podía curar implantando trozos de testículo en el abdomen, que la raza es una causa de conductas delictivas constantes: los judíos están genéticamente predeterminados a la falsedad, la usura, la mentira, los españoles y los italianos del sur son, por su permeabilidad al clima intenso, seres incapaces de conseguir un estatuto moral normal, etc.

En 1939 con el gobierno del Frente Popular en Chile, fue ministro de Salubridad y presentó un proyecto de ley de carácter eugenésico. Recuerda a los nazis ¿verdad?

Ya en 1970 fue presidente de Chile y le fue solicitada la extardición de Walter Rauff, lugarteniente de Eichmann, famoso por haber inventado los camiones-cámara de gas, y la denegó. Ya vemos, racista y filonazi.

En cuanto a lo de demócrata diremos que, desde su llegada al poder, todas las acciones fueron encaminadas al totalitarismo, y lo fueron sin tapujos ni engañifas. Con luz y taqígrafos.

En 1973, poco antes del golpe de estado, se declaró en la cámara de diputados:
"(.....) el actual Gobierno de la República, desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado, y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario absolutamente opuesto al sistema democrático representativo que la Constitución establece (....).

Durante su mandato, nacionalizó la banca, hizo reformas agrarias, de resultados funestos, y en tiempo récord. Logró el control de la sociedad por el Estado y la vanguardia proletaria. Fue un fracaso económico absoluto.

Durante los ataques al Palacio de la Moneda, en pleno golpe de estado, Salvador Allende se suicidó.
No fue abatido, ni mucho menos acribillado por las balas del ejército de Pinochet.

Testigos y autopsias lo confirman de modo inequívoco, que nadie (que sepa un poco) discute.

Pero las leyendas, alimentadas y propagadas por (entre otros) Pablo Neruda, García Márquez, Vázquez Montalbán, etc. hicieron el trabajo de fabricar el mito.

Además de Salvador, en la familia Allende se suicidaron también Laura (hermana, 1981), Beatriz (hija, 1977) y Gonzalo (nieto, 2010).

Breve historia del dinero

domingo 17 julio 2011

El dinero no lo inventaron los bancos ni los banqueros. Simplemente surgió de la actividad humana.

Pasa lo mismo con las lenguas: no fueron inventadas por alguien en concreto, tienen nacimiento lento y natural. Esto sí que nadie lo discute.

Sin embargo, en cuanto al dinero, hay mucha gente que piensa que fue inventado por una serie de señores, que lo fueron sustituyendo por el oro, y guardándolo (para seguridad de los demás) en unos edificios (los bancos), con vistas a amontonarlo y prestarlo con intereses.

Una buena manera de hacerse rico: prestando un dinero que no es suyo y reclamando su devolución en suma aumentada, con intereses. Los que piensan así lo llaman usura, especulación.

Otro día hablaré de los bancos y su función en la sociedad.

En realidad todo comenzó con el famoso y simple trueque. Cuando una persona necesitaba algo, buscaba a otra que lo tuviera, con intención de intercambiarlo por otro algo, que esta otra persona necesitara a su vez.

In illo tempore, en aldeas y pueblos se reunían periódicamente con esta intención. Fue el germen de los mercados actuales.

Naturalmente, esto restringía mucho la capacidad de intercambio, dado que siempre debe haber un interés mutuo en la transacción.

De manera espontánea, con el tiempo, las personas fueron comprobando que había una serie de bienes que cambiaban de mano con más frecuencia, porque eran valorados por más gente. Pongamos por ejemplo el trigo: era más fácil, para un herrero, intercambiar con un zapatero, unos herrajes, por trigo, que por unos zapatos que no necesita. Estos bienes comenzaron a tener un “valor añadido”.

Éste, y no otro, es el origen del dinero.

Los bienes que más fácilmente cambian de mano son aquellos que son más apreciados por la gente, porque le resulta mucho más sencillo adquirir lo que necesita: tienen ese valor añadido.

Dichos bienes pueden ser trigo (como antes pusimos de ejemplo), tabaco (así surgió en Norteamérica hace un par de siglos), piezas de oro, cacao, lino, cabezas de ganado, leche, etc.

Era la región, lo local, la que daba más o menos valor a los bienes de intercambio. El cacao podía ser muy valorado en una región y no en otra, en la que aceptaban mejor la lana o la seda.

Como podemos ver, no hay banqueros por ningún lado.

Progresivamente se fueron buscando, de forma natural, bienes que cumplieran los requisitos anteriores, y que, además, fuesen más fácilmente transportables, y menos localistas, es decir, más universalmente valorados por su belleza o su escasez.

Los bienes que mejor cumplían estas características eran los metales nobles, como el oro y la plata. Así fueron convirtiéndose en moneda de cambio.

Fue más tarde cuando las piezas de metales preciosos fueron acuñadas, por distintas instituciones no estatales, en forma de moneda como hoy la conocemos.

Y fue todavía más tarde cuando los estados comenzaron a monopolizar la acuñación.

Los estados luego inventaron el papel moneda. Esto ya sí es un invento. Se trata de que el Estado ”certifica” que la moneda o el billete que emite, representa un valor que, físicamente, no tiene, y es aceptado por todos.

Es la moneda fiduciaria, el dinero que todos conocemos y utilizamos hoy en día.

Apuntes Liberales (3). De las pensiones.

sábado 11 junio 2011

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Apuntes Liberales (2). Del comercio.

martes 07 junio 2011

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Apuntes Liberales (1). De lo laboral.

sábado 04 junio 2011

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Los Mitos de la Segunda República (II)

martes 15 febrero 2011

La revolución del 34 fue sofocada, y sin embargo ya nada fue igual desde entonces.

El ambiente de crispación, desorden e inestabilidad se mantuvo sin solución de continuidad.

 

Se acusó al gobierno de exagerado represor de la revolución de octubre. Se le acusó de anticatalán por suspender temporalmente la autonomía. En definitiva, la vieja táctica de mitificar con victimismo lo que fue un ataque a la legalidad vigente.

 

De hecho si la revolución no triunfó, lo que sí funcionó bien fueron las acusaciones continuadas de represión, violencia y la típica actitud victimista (actitud muy eficaz que aún hoy es utilizada por los nacionalismos).

Por esto algunos autores fijan el inicio de la contienda civil en esta fecha de octubre del 34, y no en  la de julio del 36.

Don Niceto Alcalá-Zamora, presidente de la República desde el comienzo de ésta, moderado, de centro-derecha, católico, manejó mal este clima de tensión creciente, cometiendo dos errores decisivos, que no ayudaron para nada a rebajar la crispación.

Primero facilitó la desaparición política del Partido Radical de Lerroux, el cual suponía un amortiguador entre izquierdas y derechas.

Segundo, y sin que se sepa claramente el por qué, retiró del poder al gobierno de la CEDA, ganador de las elecciones de 1933, en diciembre de 1935. Esta situación provocaba un adelanto de elecciones, como así fue.

En febrero de 1936 hubo elecciones y las ganó el Frente Popular, alianza de los partidos de izquierda lograda con mucho esfuerzo, y a última hora, dadas las enormes diferencias y tensiones que existían entre los partidos que la formaban. De hecho esas tensiones se manifestaron mucho más abierta y sanguinariamente en el bando “republicano” durante la guerra.

 

En esa misma noche electoral, a medida que se iban confirmando los datos favorables al Frente Popular, comenzaron serios disturbios por todas partes, pueblos y ciudades. Hubo deserciones de gobernadores civiles. La situación era tal que el presidente Alcalá-Zamora declaró ese mismo día el estado de alarma, el cual duró ya hasta el inicio de la contienda civil.

En este último período republicano, con el gobierno del Frente Popular, creció el caos, las persecuciones políticas y religiosas. Volvieron a destruirse templos y obras de arte. Se atacó la propiedad privada, hubo amenazas públicas y unos doscientos asesinatos políticos, denunciados en el Congreso por Gil Robles y Calvo Sotelo.

Los diputados del Frente Popular no lo negaban sino que los justificaban, al igual que justificaban los expolios y persecuciones religiosos. Esto está en las actas del Congreso.

En el mismo parlamento se amenazaba de muerte a los diputados. Y no era un farol.
Calvo Sotelo, líder de la oposición de derechas, tras ser amenazado de muerte en el Congreso, fue secuestrado de su domicilio y asesinado el 13 de julio, por guardias de asalto y militantes socialistas, a las órdenes del líder socialista Indalecio Prieto.

 

Es como si hoy los guardias de Rubalcaba secuestrasen y asesinasen a Rajoy. Impensable ¿verdad? Pues en aquella “democracia” así fue.

El otro dirigente de la derecha, Gil Robles, se salvó de milagro por no estar en casa cuando fueron a buscarlo.

No fue este asesinato la causa de la guerra civil. Como vemos, la causa venía ya de antes. En todo caso fue más bien un detonante, un acelerante.  

 

Se puede considerar que fue un punto de no retorno, la desembocadura hacia un momento buscado por ambos bandos para llevar a cabo los ideales de cada uno.

 

Ninguno de ellos precisamente democrático. Ninguno.

 

La experiencia política de la Segunda República fue muy mala, como lo fue la de la Primera, aunque esta última por motivos diferentes.

 

Decir que la República fue una democracia como las que hoy conocemos, y que el bando republicano, en la guerra, era el defensor de la libertad y de los valores democráticos, es tan falaz y lejano de lo real, que es difícil pensar que pueda perdurar hoy en las mentes de la mayoría.

 

Solo conociendo los hechos tal y como fueron, podemos asumirlos y aprender de nuestros errores, para no volver a cometerlos.

 

Cierta es la frase, que por muy manida no es menos verdad, de que quien no conoce su Historia está condenado a repetirla.

 

Justificar lo injustificable y doblar la verdad, para ajustarla al interés o a la ideología, no nos lleva nunca a buen puerto, y flaco favor nos hace como personas y como nación.

Los mitos de la Segunda República (I)

sábado 22 enero 2011

Vuelvo al blog después de una etapa de sequía, animado por amigos-lectores (Beny, Moncho, Eduardo, Mini, etc. etc. etc.), y conseguido el tiempo, motivación y reposo necesarios.

La Segunda República Española nació, vivió y murió de mala manera.
Hubo avances sociales, sin duda, pero pesan más las locuras y desatinos que todavía están en la memoria de gente que aún vive: Nuestros padres y abuelos. Hayan estado en un bando o en otro.

La idea que se tiene, en íneas generales, de la Segunda República, es idealizada.
Es decir, pensamos que fue una democracia real, en la que se respiraban aires de libertad y convivencia pacífica, y que se instauró legalmente, de manera parecida a la transición habida tras la muerte de Franco.

Tendemos a pensar que, mientras duró, hubo alternancias en el poder (como es natural), asumidas y aceptadas por los perdedores de las elecciones de turno (como también es natural).

Pues bien, nada de esto es cierto. Pero vamos por partes.

Antes que nada quiero que triunfe la serenidad y tranquilidad de la Historia, de sus estudios y sus estudiosos, del examen aséptico y riguroso de documentos y archivos. Del método científico.
Quiero que triunfe sobre los pre-juicios, sobre la adaptación retorcida de los hechos, a los intereses, o a las ideas políticas.
Que triunfe de una vez lo objetivo sobre lo subjetivo. Las civilizaciones avanzan por la capacidad del ser humano para razonar y aprender de errores pasados. No por sentimientos grupales de hombres-masa, que suelen derivar en radicalismos y fundamentalismos, los cuales son, por definición y experiencia acumulada, contrarios al progreso.

La Segunda República nació el 14 de abril de 1931 pero ya en 1930 los republicanos intentaron dar un golpe de estado, saliendo a las calles y amenazando con fusilar a los desafectos. De hecho fusilaron a unos cuantos. El golpe fracasó.

El 12 de abril de 1931(reinaba Alfonso XIII) hubo elecciones municipales. Los republicanos ganaron de forma importante en las capitales de provincia, pero no en el resto de ciudades y pueblos, donde la victoria fue claramente monárquica.
En conjunto, sumados todos los votos, los republicanos perdieron las elecciones. Además eran municipales, recordémoslo, no legislativas.
Inicialmente los republicanos no reclamaron el cambio de régimen. Sencillamente vieron su situación con buenas perspectivas hacia los siguientes comicios.

Pero fueron los monárquicos (Conde de Romanones) quienes propiciaron la caída de la Monarquía y ofrecieron el poder a los republicanos.
Actualmente no se conocen los motivos por los que los monárquicos actuaron en contra del rey y de la monarquía.

La república significaba para anarquistas, socialistas, comunistas y nacionalistas, la gran opoortunidad para lograr sus metas: El estado no-estado del Anarquismo individualista, el estado totalitario marxista del PSOE y de los comunistas, y la independencia por segregación de los nacionalistas, sobre todo catalanes. Por eso no llegó nunca a ser una democracia como la entendemos hoy. No era ese el fin.

Esto, hoy en día, es absurdo negarlo o discutirlo, por estar todo bien documentado en fuentes poco sospechosas como son los archivos del PSOE, Fundación Pablo Iglesias, PCE y documentos desclasificados de la antigua Unión Soviética. Queda claro también en los discursos, que se conservan, de los dirigentes políticos de la época.

De 1931 a 1933 durante el gobierno de Azaña (gran orador , muy buen escritor) fueron destruidos laboratorios, bibliotecas, obras de arte, iglesias, y fueron cerrados más periódicos que nunca hasta entonces.
El anticlericalismo, que llegó a su máxima expresión en 1936-39 con asaltos de conventos, torturas y asesinatos de monjas, curas y frailes, tiene sus raíces en el siglo XIX, y fue ganado a pulso por una parte importante del clero, con actuaciones deplorables y muy poco inteligentes.
Aún hoy perdura, aunque los anticlericales actuales no conozcan el origen de su odio a lo católico.

En noviembre de 1933 hay elecciones generales que son ganadas por el centro-derecha. Esto no lo encajan nada bien los sectores nacionalistas catalanes (Esquerra Republicana), ni los socialistas (que por entonces ya habían roto con los republicanos y optaban abiertamente por la dictadura del proletariado: Prieto, en octubre en las Cortes).

¿En qué derivó esto?
En una rebelión armada en octubre de 1934, contra el gobierno legal, republicano y democrático, protagonizada por el PSOE y secundada por Esquerra Republicana de Catalunya.
Resultado: Sangre, heridos y muertos en 26 provincias, destrucción de iglesias, centros culturales, la Universidad de Oviedo, obras de arte, libros.....
Largo Caballero, dirigente del PSOE y de la rebelión dijo: "Pongámonos en la realidad, estamos en plena guerra civil". Besteiro fue el único dirigente del PSOE que estuvo en contra de esta deriva totalitaria.

Fracasó la rebelión en toda España por falta de seguimiento popular, excepto en Asturias donde hubo de ser reprimida por el ejército. El gobierno envió al general Franco a defender la legalidad republicana. Paradojas de la vida.
Continuará.

VARIOS MITOS DE LA HISTORIA DE VIGO

lunes 02 agosto 2010

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EL MITO DE LAS NUCLEARES Y LA POSTURA ECOLOGISTA

lunes 10 mayo 2010

EL MITO DE LAS NUCLEARES Y LA POSTURA ECOLOGISTA

 

Parece que todos (más o menos) llevamos dentro el mito de que la energía nuclear contamina, es muy peligrosa, y genera residuos radiactivos altamente contaminantes. Por eso (pensamos) es necesario buscar otras alternativas en relación a energías limpias y “sostenibles”.

El ecologismo radical va más allá y postula que debemos consumir cada vez menos energía (de origen nuclear o no), y que el hecho de descubrir una energía barata sería la peor noticia de la Historia (sic).

Es cierto que debemos ahorrar energía, que no debemos derrocharla. Es cierto que es limitada, y que cada vez somos más personas reclamándola.

Pero hagamos un proceso mental simple: Cuantas más personas mejoren su nivel de vida en el Mundo (y eso va a pasar, está pasando, y es bueno ¿o no?), se necesitará más energía y, pudiendo ser, más barata, limpia y duradera. Sencillo ¿verdad? A no ser que se piense que el desarrollo de la sociedad y las altas cotas de nivel de vida alcanzadas, son algo malo, no deseable y que estaríamos mejor en las cavernas. El buen salvaje rousseauniano. Otro mito muy arraigado.

Pero no es a los radicales a los que intento llegar aquí, ellos nunca dudan.

Vamos al asunto.

Las centrales nucleares no contaminan.

Lo único que emiten a la atmósfera es vapor de agua. Las centrales térmicas, sin embargo, queman carbón o gas, emiten toneladas de CO2, y partículas de elementos pesados. Además el gas es caro y dependemos de Argelia para el suministro.

Las centrales nucleares actuales son totalmente seguras.

Tienen unos sistemas de seguridad que hacen imposible una fuga. Antes de que se produzca, se detiene la central ella sola. La central de Ascó es vieja pero segura. En ella falla la turbina, no el reactor.

Chernobil era otra cosa. Producía plutonio para fabricar bombas (no electricidad, como las centrales nucleares de las que hablamos), y no tenía techo de hormigón armado (para sacar rápido las barras del reactor). Las centrales nucleares francesas, o las españolas, están blindadas. Nunca habrá un Chernobil en Europa.

Las centrales nucleares producen residuos radiactivos.

Cierto, los cuales son aislados en plomo y cemento. Pero ¿Desprenden radiactividad? No. Sólo calor. Calor que se podría utilizar, por cierto, para calentar el agua de las calefacciones de una ciudad, por ejemplo. Y gratis. Esta idea es de James Lovelock, curiosamente uno de los padres del ecologismo.

Otro ecologista eficaz es Juan José Gómez Cadenas, que es catedrático de Física Atómica, y autor del libro El ecologista Nuclear . Es cartagenero, coetáneo mío, y se autodefine como “ecologista nuclear”. Considera que “la energía nuclear es la única que puede proveernos de toda la electricidad que necesitamos sin costes medioambientales. No puedes ser un ecologista eficaz sin ser nuclear”.

¿Y los parques eólicos? El mismo Gómez Cadenas nos aclara que para producir toda la electricidad que produce una sola central nuclear, hay que “plantar” unos 2.000 aerogeneradores, los cuales, a 500 metros el uno del otro harían una línea de Barcelona a Sevilla. No hay sociedad que aceptara tal impacto ambiental. Además resulta que estos parques son intermitentes (igual que los termosolares). Cuando no hay viento (o luz solar, cada noche, en el caso de la energía fotovoltaica), la producción de energía se para. Y como debe continuar, esto se solventa con pequeñas centrales térmicas, instaladas junto a estos parques, que se ponen a funcionar todos los días, en dichos casos de falta de viento o de luz. ¡Venga, a contaminar más! Esto no se dice. No es políticamente correcto.

Vemos que son todo prejuicios que no soportan el más mínimo análisis crítico.

Y la energía nuclear de la que hablamos es la de fisión. Cuando haya tecnología para producir la de fusión, ya no se producirán residuos radiactivos. No les quedará ni siquiera esa disculpa.

SOBRE LOS TOPÓNIMOS, LAS LENGUAS Y LA INJERENCIA POLÍTICA

lunes 19 abril 2010

SOBRE LOS TOPÓNIMOS, LAS LENGUAS Y LA INJERENCIA POLÍTICA

 

Hace unos días, durante una comida que hicimos entre hermanos (acto muy recomendable y  repetible periódicamente, por cierto), uno de ellos, Juan, me dio la idea (de forma involuntaria) de escribir un artículo para este blog, acerca de los nombres de algunos lugares, y de la confusión que existe sobre ellos.

Muchas veces ni siquiera hay tal confusión, sino convicción (errada; de ahí el mito) de que hay que decir, por ejemplo, “Girona” y no “Gerona”. Esto ocurre en zonas en las que hay dos lenguas oficiales, pero también a nivel nacional, en los medios de comunicación y a nivel ciudadano y cotidiano.

La política y los políticos influyen, cada vez más, en nuestras vidas aunque no nos demos cuenta. Progresivamente inyectan en la sociedad datos, actitudes, pensamientos (creencias mejor), y cuestiones aparentemente banales, habituales, en los que apenas reparamos, y que, sencillamente, damos por ciertos.

Tras finalizar la dictadura y recuperar la democracia en 1977, las lenguas cooficiales, de las comunidades que las tienen, coexisten con la común (la castellana o española). Desde entonces comenzó a imponerse una intención política para utilizar más la lengua autóctona (como reparación del menosprecio histórico a la misma), y menos la española. Esta estrategia partió del nacionalismo,  estuvo bien organizada, tuvo gran calado y aceptación social, y contó con la aquiescencia del resto de fuerzas y partidos. En la actualidad hay sectores que comienzan a mostrar su desacuerdo.

Como ya puede suponer, a estas alturas, todo aquel que sigue este blog, no voy a entrar en asuntos netamente políticos, los cuales per se son siempre discutibles y opinables, y no son el motivo ni la finalidad, como digo, de este blog.

Sin embargo el aspecto de los topónimos no es político, aunque esté impregnado hasta la médula, de interés político. Veamos.

Si estoy hablando en español, digo “Londres” y no “London”, digo “Inglaterra”, “Alemania”, “Estocolmo”, y no digo “England”, ni “Deutschland”, ni “Stockholm”.

Por el mismo motivo digo “Lérida”, “Bilbao”, “La Coruña”, “Vitoria”, “Oviedo”, “Orense”, etc.

Son nombres que, por muy antiguos y conocidos en español, están ahí desde siempre. “Pekín” es el nombre español de la capital china desde tiempos inmemoriales. Se intentó cambiar por “Beijin” (parece que por la mayor proximidad fonética con la pronunciación en chino), pero no tuvo éxito. Lógico. Solo faltaba que tuviéramos que llamar beijineses a los perros pekineses.

Los países, ciudades y lugares de mundo que son muy conocidos desde siempre, tienen un nombre español. Precisamente por eso, por ser conocidos en España desde que tenemos conciencia de ello, surgió un nombre en nuestro idioma.

La Coruña es “La Coruña” desde hace tanto tiempo, en español, que seguirá siéndolo, igual que Edimburgo, Noruega, Islandia, o Atenas.

En los letreros y señales informativas del País Vasco (y Navarra), aparecen los nombres de los lugares, en español y en vasco (Vitoria/Gasteiz, Pamplona/Iruña, etc.). Clarísimo ejemplo de que los topónimos en español están ahí desde siempre, y seguirán estando. Y pueden convivir con los de la propia lengua del lugar.

La lengua es de quien la usa, y no de los gobiernos de turno.

Hay topónimos locales que, por poco conocidos (al revés que los anteriores), no tuvieron nombre en español, y sí en la lengua autóctona, y que fueron maltraducidos al español, en clara política españolista del régimen de Franco (errada también).

En Galicia abundan ejemplos. “Sanxenxo” (San Ginés en gallego) fue traducido a “Sangenjo”. “Ponteareas” se llamó “Puenteareas” (de traducir todo tendría que ser “Puentearenas). "Niñodaguia" pasó a ser "Niño de la Guía" cuando significa "Nido del Águila". Y como éstos, tantos otros.

No confundamos, pues. Una cosa son los topónimos españoles, que lo son por ser conocidos de todos, desde siempre, y que, como tales, existen y lo seguirán haciendo.

Y otra es la devolución merecida de los nombres originales a los lugares en donde fueron cambiados (traducidos a la brava) por motivos políticos, hace relativamente poco tiempo (unos 60 -70 años). Si hubieran pasado 300 años ya no tendría sentido la reparación porque ya estaría demasiado arraigada en la lengua popular. Esto ocurre con apellidos que fueron maltraducidos hace tanto tiempo que se les pierde la pista, y no tiene sentido la reparación. Por ejemplo, el apellido “Carbajo” viene de “Carballo” que significa “Roble”. Ahí está el apellido, y a ningún Carbajo creo que se le ocurra querer cambiar su apellido por el de Roble.

En fin, si usamos un idioma, debemos utilizar las palabras de que ese idioma dispone, sea gallego, italiano, vasco, francés, catalán o español.

Si hablo en español, digo “País Vasco” y “vascuence”. No debo decir “Euskadi” ni “euskera”, al igual que no digo “La France” ni que Fulanito sabe hablar “français”.

EL MITO DE LA SANIDAD DEFICIENTE AMERICANA

miércoles 31 marzo 2010

Aprovecho que está de moda el asunto de la sanidad en América, por la reforma que quiere hacer Obama en dicho país, para deshacer (o intentarlo al menos) el mito de que es un sistema de salud malo.

Primeramente debo decir (repetir, mejor dicho), que el objetivo principal de este blog, es rebatir con datos, una serie de mitos que conviven con nosotros, que damos casi siempre por ciertos, y que, ciertamente, nos bloquean en el proceso del conocimiento, del aprendizaje continuo y, en definitiva, de la Cultura.

Por eso mismo no es este el foro para debatir opiniones, siempre subjetivas, siempre respetables, y siempre cuestionables.

En el asunto de la sanidad en Estados Unidos debemos separar, aquí, primero dos bloques.

Uno es si la sanidad americana es mala, o deficitaria, o inhumana. Esto sería el mito.

El otro bloque es el ideológico. Es decir, si la cobertura sanitaria pública para todos los ciudadanos, es el ideal político (punto de vista socialdemócrata), o bien, si el estado no debe intervenir más que con sectores de la población desfavorecidos en general, permitiendo al resto que decidan si contratan un seguro médico privado, publico, o no contratan ninguno (punto de vista liberal, del que EE.UU. es histórico ejemplo).

Aún declarándome partidario de este último, como, por otra parte, ya debe sospechar cualquiera que me haya seguido en este blog, insisto en que no es el objetivo del mismo, y me ceñiré, por tanto, a rebatir el mito que pulula (sobre todo por España) de que si no tienes seguro, te mueres en la calle.

Hay que empezar diciendo que, al igual que la democracia, el sistema sanitario americano no es perfecto, pero es el menos malo de los conocidos. Vamos a ello.

La infraestructura hospitalaria en Estados Unidos es, con diferencia, la mejor y más eficaz del mundo. Esto es bien sabido por quienes recapacitan sólo un segundo: ¿Dónde están los mejores hospitales y profesionales médicos del mundo? (y podría decirse lo mismo, por ejemplo, de las universidades).

Los últimos adelantos terapéuticos, tecnológicos, quirúrgicos y de investigación, son abrumadoramente americanos.

Los profesionales médicos más reconocidos, los investigadores más prestigiosos en la mayoría de los ámbitos, los profesionales con más premios y galardones internacionales, son americanos (o europeos que triunfan allí por las facilidades recibidas y el reconocimiento, que no tuvieron aquí ).

Los mayores avances en la lucha contra el cáncer, los mejores centros quirúrgicos y traumatológicos, son norteamericanos. Houston, Boston  New York….

Todo esto es comprobable y confirmable, pero es que, además, la gente lo sabe de sobra. Igual no lo reconoce alegremente, pero lo sabe.

Capítulo de Gastos. 

EE.UU. gastó en 2005, en programas de salud, 2.862 dólares por habitante y año.

Alemania 2.790, Reino Unido 2.668, Holanda 2.311, Finlandia 2.196, Italia 2.061.

España 1.538.

Si lo miramos en porcentaje con respecto al gasto total del gobierno, tenemos que Estados Unidos dedicó un 21,8% del presupuesto total, a la salud de sus ciudadanos.

Suiza 18,7%, Alemania 17,6%, Francia 16,6%, Reino Unido 16,2%, Italia 14,1%.

España 15,4%.

Fuera de los Estados Unidos, por todo el mundo, el gobierno americano dedica enormes cantidades de dinero a ayudas sanitarias y humanitarias, con agencias gubernamentales como USAID (United States Agency for International Development). Fueron los Estados Unidos los que llegaron antes y con más medios al desastre del Tsunami en el océano Índico en 2.004. Fueron los primeros en el terremoto de Haití. Pero esto no lo consideran noticia relevante los medios de comunicación europeos (y menos los españoles).

Cobertura

El 85% de los ciudadanos americanos está cubierto por un seguro médico. El 100% tiene cubierta la urgencia. En Urgencias no se niega la atención a nadie. Nunca se negó a nadie. Esto es así.

El seguro médico de ese 85%, puede ser privado, en cuyo caso es pagado, total o parcialmente, por la empresa en donde se trabaja, o bien pagado por uno mismo (normalmente los autónomos).

Y puede ser público, a través de Medicare, que cubre la atención médica, hospitalaria y de medicamentos, a mayores de 65 años (o menores con enfermedades crónicas como insuficiencia renal con diálisis, o esclerosis lateral amiotrófica) y que es de ámbito federal.

De ámbito estatal tienen también el sistema Medicaid que ayuda a personas de bajos ingresos a pagar gastos médicos. Según qué estados, la ayuda es mayor o menor, y no es incompatible con Medicare.

Del 15% restante hay unos 10 millones de inmigrantes ilegales (los cuales no entran tampoco, por cierto, en la ley que quiere aprobar  Obama), y el resto es (en su gran mayoría) gente que no tiene su seguro porque no quiere (queda efectivamente una parte mínima de la población que no puede acogerse a ningún plan. Ya dijimos que no era perfecto). Habitualmente son jóvenes (suelen ser sanos y con pocos recursos), que deciden libremente no gastar su escaso dinero, de momento, en un seguro médico. Este resto (unos 32 millones de ciudadanos) son los que tendrían que asegurar obligatoriamente su cobertura sanitaria.

A partir de aquí comenzaría el aspecto ideológico del asunto, en el sentido de si uno quiere que el estado benefactor lo proteja, o bien si prefiere administrar él mismo su dinero y dedicarlo a lo que quiera (salud privada o pública incluidas).

Sobre el Dr. Nostradamus y sus bobadas

lunes 08 marzo 2010

El Dr. Nostradamus y sus bobadas

Circula últimamente un correo electrónico por la red sobre una de las profecías de Nostradamus, que me dio la idea de escribir algo sobre él, porque sigue habiendo gente que cree en todas esas predicciones y adivinaciones, y en quienes las promulgan: astrólogos, adivinos, futurólogos, profetas y demás ralea.

La profecía en cuestión es la siguiente (y tiene su coña):

DE TIERRAS CON NOMBRE DE ANIMAL, VENDRÁ QUIEN GOBIERNE A LOS IBEROS, ADORARA A REYES NEGROS Y ABRAZARA RELIGIONES EXTRAÑAS, Y LLENARA SU PALACIO DE BUFONES Y ADULADORES. 
USANDO SU PROPIA MASCARA DE BUFÓN, TRAERÁ CONSIGO EL HAMBRE, LA POBREZA Y LA DESESPERACIÓN....”                                                                                              Centuria XI de las Prophéties, Michel de Nostradamus 

Y apostilla el e-mail: ZAPATERO ES DE LEÓN

Pues bien, solamente hay diez centurias. En unas ediciones posteriores a la muerte del autor se añadieron dos más, completando un total de doce, consideradas por los expertos, apócrifas.

Además en la centuria XI no está escrito nada parecido (apócrifa o no). Es decir un “hoax” más en Internet.

Hay otros hoax (bulos difundidos a través de e-mails, sin fundamento) sobre Nostradamus como el de las Torres Gemelas, la llegada al poder de Obama, o el fin del mundo de 2012.

Michel de Notredame nació allá por 1503 en la Provenza francesa, y se graduó como médico en Montpellier. Fue en esa época cuando decidió latinizar su apellido a “Nostradamus”. Se casó y tuvo dos retoños, pero la peste lo dejó viudo y sin hijos. Poco más tarde se casó de nuevo con una viuda, con la que tuvo seis hijos. En 1555 publicó su primera obra, que trataba  sobre mermeladas y cosméticos, y nació su primer hijo, César (que luego fue pintor).

En ese año también publicó las primeras centurias (I, II, III y 53 cuartetas de la IV), cosa que llamó la atención de Catalina de Médicis, reina de Francia, quien lo reclamó a París.

Allí, entre la reina y la corte supo ganarse una reputación de adivinador eficaz, y vio clara la ocasión de sacar provecho, fama y dinero.

Siguió escribiendo centurias y perfilando la verdadera clave de su éxito: la ambigüedad de sus frases, y el oscurantismo de sus textos cifrados.

En 1562 el obispo de Orange le pidió ayuda para recuperar unos objetos de valor robados de la catedral. Respuesta: “Señores, no tengáis miedo de ningún tipo, porque dentro de poco, todo será hallado, y en caso de no ser así, tened la seguridad de que se acerca un desdichado destino [para los ladrones]….”. O acertaba por aparecer los objetos perdidos, o acertaba porque el desdichado destino llegaría tarde o temprano; en la tierra o con castigo divino. Un campeón.

Un día en 1560 un empresario llamado Rosenberg le solicitó que le confeccionase un horóscopo. Así lo hizo pero el empresario le envió varias cartas en las que se quejaba de que el tal horóscopo era ”imposible de descifrar”. El pobre Rosenberg no obtuvo respuesta alguna, salvo con la que le preguntaba de qué modo quería cobrar el trabajo. Total, que quedó sin comprender nada de su futuro, y sin el dinero, que cobró Nostradamus, que no era poco.

Los que creen en las adivinaciones de este artista, siempre acuden a la profecía 1-35 en la que (según dicen ellos) se profetiza la muerte del rey Enrique II de Francia (el marido de Catalina de Médicis). Dicen éstos que es la más clara y reveladora:

                        El joven león vencerá al viejo

                                    En el campo de batalla en combate singular

                                    En jaula de oro le quebrará los ojos

                                    Dos flotas una, después de morir, muerte cruel

 

Pues resulta que el rey murió a los diez días de un accidente, en un torneo (no en batalla). La lanza del contrario (el conde de Montgomery) se partió y una astilla le atravesó el cráneo (no el ojo) a Enrique. La jaula de oro sería el yelmo y de las flotas, no sabe, no contesta. Hay que usar un buen calzador ¿verdad?

Pero además, es que el propio Nostradamus presagió dos años antes del accidente, para el rey Enrique II, que sería invencible y que disfrutaría de dicha y de victoria. Vaya artista. El invencible fue vencido, y no disfrutó de la dicha más allá de dos años.

Por último auguró su propia muerte en noviembre de 1567 y sin embargo lo hizo año y medio antes. Es que no daba ni una.

 

La Revolución Francesa y la Democracia

viernes 12 febrero 2010

La Revolución Francesa y la Democracia

 

El que las democracias modernas provienen de la Revolución Francesa (1789), es algo que se da por hecho y confirmado.

Es cierto que marcó una ruptura con el Antiguo Régimen en Europa, y que, a partir de entonces, ya nada volvió a ser igual que antes.

La forma política de feudalismos y absolutismos se derrumbó definitivamente.

El Sistema Métrico Decimal, que es hijo de la Revolución Francesa, es fruto del intento de universalización de las medidas. La idea era favorecer el comercio y el intercambio de bienes, y la comunicación entre científicos, utilizando las mismas unidades de medida.

Se tomó como patrón de medida universal el metro, basándose en algo común a todos los seres humanos (para evitar localismos) como es la medida del meridiano terrestre (según los cálculos de los astrónomos de la época, la diezmillonésima parte de la distancia desde el Polo Norte hasta el Ecuador).

Hay un libro fantástico “La medida de todas las cosas” de Ken Adler que relata cómo dos astrónomos hicieron esta medición (cumpliendo un mandato de la Asamblea Nacional) en plena época revolucionaria.

Gran éxito: el 95% de la población mundial utiliza el Sistema Métrico.

Sin embargo no solemos reparar en que la Revolución Francesa originó una serie de consecuencias encadenadas, nefastas para la propia Francia.

Hubo inicialmente corrientes democratizadoras (girondinos) con ideas de liberalización de mercados, libertad de precios, libertad de contratación, etc. Condorcet fue cabeza visible de esta moderación democratizadora, amigo personal, por cierto, de Adam Smith, economista escocés y padre del liberalismo económico.

Pero estaban en contra, por un lado, los monárquicos radicales (conservadores), y por otro los “sans-culottes” (pueblo llano, pobre y exaltado),  y los jacobinos (radicales ultrarrevolucionarios).

A los 3 años de la Revolución, jacobinos y sans-culottes toman el poder (tras golpe de estado) y comienza el Reino del Terror, con Robespierre a la cabeza. Más de 10.000 cabezas cayeron en ese tiempo. La guillotina tuvo trabajo.

En 1799, tras llegar victorioso de Egipto, Napoleón Bonaparte toma el poder (con otro golpe de estado), acabando así con la 1ª república y comenzando el Imperio (este sí que fue imperialista) y la invasión de Europa.

Por cierto, el mismo Sistema Métrico creado unos pocos años antes con ideas universalizadoras, fue rechazado por Napoleón, sin que se volviese a él en Francia, hasta mediados del s.XIX.

Así, hasta hoy, se fueron sucediendo repúblicas (la actual es la 5ª), alternando con monarquías e imperios.

Para situarnos en los inicios de las democracias actuales debemos mirar hacia dos sitios. Por un lado la Inglaterra de finales del s.XVII (gloriosa revolución de 1688) con el derrocamiento de la dinastía de los Estuardo. ¡Ojo! 100 años antes de la francesa.

El nuevo rey Guillermo de Orange facilitó la libertad religiosa (él era calvinista, no anglicano) y aumentó los poderes del parlamento. Éste, el Parlamento, promulgó La Carta de Derechos (Bill of Rights), La Ley de Tolerancia, y la Ley de Parlamentos Trienales. Todas ellas enfocadas a aumentar las libertades individuales y al control del Rey. A todo ello contribuyó el gran filósofo político, médico y economista John Locke (1632-1704). Uno de los personajes de la excelente serie de TV “Perdidos”, lleva el nombre de John Locke en su honor.

La idea de que la separación de poderes es esencial para la democracia y la libertad, la desarrolló Montesquieu (1689-1755), basándose en la Constitución de la Gran Bretaña y en las enseñanzas de Locke.

El otro lugar al que debemos mirar es los Estados Unidos de América, primer estado nacido en democracia.

En 1787 (dos años antes de la Revolución Francesa) la Convención de Filadelfia redactó la nueva Constitución de los Estados Unidos, que puede entenderse como un contrato o acuerdo para crear organismos que se dediquen a los asuntos públicos, con control ciudadano de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).

 Al ser una federación de estados, el principio de separación de poderes tiene dos vertientes, una vertical entre los poderes de la Federación y los de los estados, y otra horizontal entre los propios poderes federales. Esto no fue fácil de llevar a la práctica inicialmente, siendo motivo de fricciones y una de las causas de la Guerra de Secesión.

En el preámbulo de esta constitución se puede leer que se busca “establecer la justicia, asegurar la tranquilidad en el interior, asegurar la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar las bendiciones de la libertad para nosotros y nuestra posteridad”.

Alexis de Tocqueville en su obra “La Democracia en América”, relata las impresiones que sacó de su viaje a EE. UU. entre 1831 y 1832. Entre otras cosas escribe que “el pueblo participa en la composición de las leyes por la elección de los legisladores, y en su aplicación por la elección de los agentes del poder ejecutivo. Puede decirse que él mismo gobierna: tan débil y restringida es la parte dejada a la administración, tanto le afecta su origen popular, tanto obedece al poder del que nace”.

La confusión liberal-facha

miércoles 20 enero 2010

La confusión liberal-facha

Hay en la sociedad (sobre todo en la española, pero no de forma exclusiva) la tendencia automatizada a confundir (incluso equiparar) a las personas que expresan ideas liberales, clasificándolas como “fachas”.

Por supuesto esto sucede de forma acrítica y tan automática y encorsetada, que se puede esperar exactamente la misma respuesta-encasillamiento, de personas de muy distintos ámbitos socio-económicos y culturales. Expresas una idea y ya eres facha. ¡Hala!

Pues no. El liberal cree firmemente en la libertad individual para elegir, considera que las personas (si las dejan) saben perfectamente qué es lo que les conviene e interesa. No necesitan de nadie que les dirija sus vidas.

Por esto, porque cada individuo es dueño de sí mismo, de su esfuerzo y de sus beneficios, cree firmemente en la propiedad privada como baluarte de la sociedad. Si lo que es tuyo, te lo quitan (otra persona, organización, o el mismo estado), se llama robo, y debe haber ley que proteja al individuo de este ataque a la propiedad.

Al contrario, no le gusta al liberal que sean los gobernantes los encargados de procurar el Estado del Bienestar. El estado debe procurar la igualdad de condiciones y oportunidades, para que cada sujeto se busque su bienestar. Entre libertad individual y bien común, el liberal elige siempre la primera. Es individualista, contrario a comunista o socialista (de aquí viene seguramente el cliché facilón de facha).

El estado, precisamente, debe encargarse de que nadie coarte la libertad de un ciudadano ya venga esa coartación del exterior ya de un conciudadano. Debe proteger la libertad del individuo, no al individuo.

Un liberal cree en el Estado de Derecho, cree en la Ley como salvaguarda máxima de la libertad de todos y cada uno de los individuos. La ley está por encima de todos y todos deben cumplirla por igual (incluso los gobernantes).

El liberal cree que el ejercicio del poder deriva fácilmente en abuso del mismo. Por eso considera fundamental un estado de derecho con separación real de poderes, que controle al que gobierna.

El liberal cree en la economía de mercado como único método de que prosperen la naciones y los individuos. Por eso cree en la libertad de horarios (si uno quiere vender algo, y otro comprarlo, nadie debe interferir en ello), y en la eliminación de aranceles que protegen empresas nacionales no competitivas. También cree en la eliminación de obstáculos gubernamentales para la creación de empresas. Las empresas son las que crean empleo y riqueza, y su problema debe ser la competencia y no el estado.

Considera que es el mercado, de forma natural, el que establece los precios, que es la competencia la que estimula la mejora de la calidad final del producto, el ajuste de costes, la innovación y, en definitiva, la creación de riqueza.

El liberal está de acuerdo con la inmigración. Los inmigrantes son individuos que buscan mejorar sus vidas, y deben tener libertad de elegir e igualdad de oportunidades. Además, al liberal no le gustan las fronteras porque impiden el libre mercado a su través, con impuestos, aranceles y otras cortapisas. Por eso el liberal es contrario a los nacionalismos de cualquier pelaje.

Está también (y lógicamente) en contra de los totalitarismos, tanto de izquierda como de derecha, porque coartan la libertad individual con la excusa del bien común. Ni comunismo, ni fascismo, ni nazismo. ¿Es esto ser facha?

El liberal no está de acuerdo tampoco con ideas conservadoras e inmovilistas, porque no facilitan la innovación, la investigación científica, y por ende, el progreso de la tecnología. Tienen miedo a la evolución. Si todos fuésemos conservadores, seguiríamos en las cavernas.

Fue la revolución industrial, (y no los estados protectores, por cierto) la verdadera artífice del progreso y de la calidad de vida que tenemos en occidente en la actualidad.

El liberal no solo no es facha. Es que no es ni conservador.

El comienzo genial de tres obras y más mitos lingüísticos

sábado 02 enero 2010

Hay tres obras que no tienen nada que ver entre sí, que me llamaron la atención justo al comienzo, en la primera frase.

Me quedaron grabadas en la memoria como genialidades comprimidas, como compendio de lo que tenemos entre manos (o sea, el libro, su contenido). Nos situamos bien sobre lo que nos espera.
Y digo que no tienen en común nada, más que eso: que son geniales.

La primera, es el comienzo de la obra de teatro "La importancia de llamarse Ernesto", de Oscar Wilde. Es el humor condensado, el mejor ejemplo de cómo se puede arrancar una sonrisa en la primera frase, en el mismo comienzo de una obra:

El señor tocando el piano en el salón, pregunta al criado:
ARCHIBALDO.- ¿Oíste lo que estaba tocando, Lane?
LANE.- No me pareció correcto escuchar, señorito.


La segunda también es humor puro, perfecto y directo (ya sin el toque inglés del anterior), y pertenece al comienzo de la autobiografía de Groucho Marx "Groucho y yo" (exactamente no es la primera frase de la obra sino la del segundo párrafo):

Aunque es del dominio público, creo que puedo anunciar que nací a muy temprana edad
.

La tercera frase inicial que me impactó es la que da comienzo al excelente ensayo del filósofo, periodista, gastrónomo y lingüista francés Jean François Revel, "El conocimiento inútil".
Es un inicio crudo, desgarrador, desesperanzador:

La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira.

Se trata, como dije, de un ensayo crítico con la civilización (sobre todo del siglo XX) en el que demuestra hasta qué punto es cierta la frase inicial. Y lo hace por capítulos dedicados a distintos ámbitos que crean o influyen en la opinión pública, como la política, el periodismo, la enseñanza, la propia cultura, o la ciencia e investigación, entre otros.

Revel, siempre recomendable. Por cierto, más recomendable por su rápida y fácil lectura es "La obsesión antiamericana".

Bueno, en cuanto a mitos lingüísticos, desharemos algunos:

La locución "en pelotas" no es correcta. Lo adecuado es decirla en singular: "en pelota".
Antiguamente significaba quedarse a cuerpo, es decir sin abrigo: "A Sancho le quitaron el gabán y dejáronle en pelota". En la Edad Media se utilizaba la locución en pellote aludiendo al vestido casero.
Pasó luego a pelota influido también por ser derivado burlesco de piel (según  Lázaro Carreter). Al mismo tiempo fue adquiriendo el sentido actual de sin ropa, en cueros.
Posiblemente por este plural en cueros y por la asociación popular con los testículos, derivó la locución a en pelotas.  Confirma el origen en singular el hecho de que se sigue diciendo en pelota picada, en singular. Esta no cambió.

Las palabras libido y lívido.
Muchas veces oímos la palabra libido (deseo sexual) como esdrújula, siendo llana y, por tanto, sin tilde.
Se debe a la confusión con el adjetivo lívido (este sí es esdrújulo) por la patente semejanza de pronunciación.
Es curioso el caso de esta última palabra porque su significado es de "amoratado, cárdeno" y no pálido, como desde bastantes años ya, se cree. Suficientes años como para que la RAE terminara admitiendo este significado como segunda acepción.